Página 17 - Ciencias naturales - Material para docentes - Segundo grado

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Si queremos ser coherentes con una enseñanza que presente a la ciencia como producto
y como proceso, ambas dimensiones deberán estar contempladas a la hora de evaluar
los aprendizajes de los alumnos. Dicho de otra manera, nuestras evaluaciones deberán
tener en cuenta tanto los aprendizajes de conceptos como de competencias científicas.
El primer paso para diseñar una evaluación es retomar nuestros objetivos iniciales
(siempre y cuando efectivamente los hayamos trabajado en clase): ¿Qué conceptos clave
enseñamos? ¿Qué competencias? Aquí enfatizo la idea de evaluar lo que realmente se en-
señó, porque muchas veces los docentes comienzan a enseñan de maneras innovadoras,
pero a la hora de evaluar, continúan incluyendo en sus evaluaciones solamente la dimen-
sión de la ciencia como producto: les piden a los alumnos que den definiciones, que expli-
quen el significado de términos o que respondan preguntas meramente memorísticas. No
aparecen situaciones que los alumnos deban analizar o explicar a la luz de los conceptos
aprendidos, ni ejercicios en los que tengan que demostrar que aprendieron competencias
científicas.
Para salir de esta dificultad, la pedagoga Neus Sanmartí propone dejar a un lado en
las evaluaciones aquellas preguntas cuyas respuestas son meramente reproductivas o,
en otras palabras, que requieren que los alumnos repitan lo que recuerdan, sin más elabo-
ración
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. Estas preguntas suelen ser las que los alumnos olvidan al día siguiente de haber
rendido el examen.
Sanmartí sugiere también que las preguntas deben plantear una situación que tenga
sentido para los alumnos, que los invite a intentar explicar lo que sucede a partir de lo que
han comprendido. Por ejemplo, más que preguntarles a los chicos cuáles son los elementos
fundamentales para que un circuito eléctrico funcione, será más provechoso presentarles
una situación como: “Mi amigo Martín quiere irse de campamento, pero se le rompió la
linterna. ¿Podés ayudarlo a armar una nueva usando la menor cantidad de materiales
posible?”.
Finalmente, Grant Wiggins y Jay mctighe
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proponen pensar la evaluación desde la
misma planificación de las clases, es decir, planificar “de atrás hacia adelante” (lo que en
inglés se conoce como “backwards design”). ¿Qué quiere decir esto? Simplemente, cam-
biar la lógica de cómo la mayoría de los docentes planificamos la enseñanza. Los autores
sugieren abandonar la secuencia objetivos-actividades-evaluación y pensar en la evalua-
ción antes de pensar en las actividades que vamos a realizar con los chicos.
Pensar en la evaluación implica, desde esta perspectiva, identificar qué evidencias hay
que tener en cuenta a la hora de analizar qué aprendizajes alcanzaron los alumnos: ¿Qué
debería poder demostrar un alumno que alcanzó los aprendizajes que buscábamos?
¿Qué demostraría uno que aún no los alcanzó, o que los alcanzó parcialmente? ¿Va-
mos por el buen camino? ¿Cómo ajustamos el rumbo? ¿Qué devolución les hacemos a
14-
Neus Sanmartí
(2007).
Evaluar para aprender. 10 ideas clave.
Barcelona: Editorial Graó.
15-
Grant Wiggins
y
Jay McTighe
(2005).
Understanding By Design.
Alexandria: Association for Supervision and
Curriculum Development.
Proyecto Escuelas del Bicentenario. Ciencias Naturales. Material para docentes. Segundo grado. Nivel primario.
Hecho el depósito que establece la Ley 11.723.